Archivo de la etiqueta: una promesa

riela 661


“MI casa no tiene muros,
tiene certezas

Mi casa no tiene puertas
ni ventanas,
tiene amaneceres

Mi casa no tiene techos
ni vigas,
tiene designios”
Eduardo Zambrano.

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la fui narrando desde los vértices más distantes de una tarde
con esos afanes, casi delictivos que tienen las travesuras
y ya vestido de estupores, me hice pájaro

la miré caminando entre hermosos adjetivos por calles y parques
y en ese columpiar, ella dio formas a este enero, mientras
yo me hice el perro de su minúscula sombra

me fui acercando a su estallido alegre de mariposa
novia del aire, riachuelo de luces, temblor de mis recintos
y ahora, soy el gato que la espera junto a unos pétalos de urgencias

-riela 661-

riela 652


“LA noción de desgaste viene de la lenta mirada vuelta
a lo propio perdido”
Luis Moreno Villamediana.

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cierra la noche sus pétalos más íntimos

un poeta narra lejanos versos de amor,
son poemas de esos que suicidan a los amaneceres

habla de la lluvia sobre los humedales
y de unos alambres que mueven las piernas de una mujer

sangra en blanco y negro mientras quema sus naves
en la tímida orilla de unos labios que la memoria apenas dibuja
-son labios de esos que enderezan a las mareas-

sonríe metáforas y sobre la brevedad de un suspiro muy suyo
cosecha orfandades en la sombra de ese árbol-mujer
que baila un twist al borde de un abismo

subraya cien veces la palabra “amante” que yace plana
y desnuda sobre la borrachera de una hoja, mientras va olvidando
las intermitencias en las luces afiladas de la noche

-riela 652-

643 riada


“HE descubierto el dorso de tu espalda
he conseguido abrir la celda dura
y salir con el día cuando atisba la aurora”
Meriam Bendayan.

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desde las altas encinas
sin remedio al descubierto, se han abierto
estos raros pertrechos, estos caprichos de versos
que todos los días recorren tu cuerpo, como a una avenida

y rompen los mirlos
su melodía, contra el filo del aire
tan frágiles, como lo mínimo y sin embargo: versátiles…
tú y yo, siempre los mismos, jugando bajo los árboles, como dos niños

-643 riada-

563 riada


“REÚNE la lluvia
en la boca, reserva

un poco de agua

para el silencio
donde habrás de remar”
Marie Lundquist.

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tocaste puerto
en la cavidad íntegra
y menos marítima de mi silencio
abriendo y cerrando páginas de un encuentro

conquistaste el verde, el azul y hasta los tonos rojos
y a todos los contornos de la ceniza amarilla
de nosotros

-los de aquí
-los de allá
-los absueltos de tanta temblorosa curvatura oceánica

venías de tan lejos, para acampar junto a la palmera sin sombra
sobre esta orilla llena de gajos de luceros
tantas veces prorrogados

-563 riada-

riela 438


“ES como cuando una película acaba,
los nombres pasan desapercibidos,
la música de cierre termina extraviándose
en el sonido de los asientos
que se tornan vacíos”
Mario Morquencho León.

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la música se me hace agua redonda
bajo la vértebra húmeda de un beso suyo

el temblor distante de una estrella pequeñita
es el ala del ángel donde un dios escribió su nombre

y que después se hizo poema, sobre las limaduras
de los naufragios que perfuman la noche

-riela 438-

riela 35


“LO que no digo me persigue
se instala en el día,
lo corroe”
Rafael Cadenas.

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llenando con palabras las gavetas de la noche
mientras dejo a remojar estos versos sobre la bandeja imprecisa
donde yacen sueltos unos granos de luz

pero nada se mueve sobre la tumba abandonada
de preguntas, de recuerdos,
de esbeltas dudas

si solo se escuchara ese mínimo latir
de las brasas de su voz…

-riela 35-