asombros recurrentes


“SER las raíces. En el subsuelo al que jamás
desciende un rayo. Donde la luz nunca echa un vistazo.
Una rama sin pájaro. Una rama sin hojas”
Vizma Belševica.

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a duras penas…

contra el viento que arrastra a las tormentas
la poesía se me escurre, se me eleva, se me suelta

con asombros recurrentes vestidos de tinta negra
y como el mar, frente a los límites abiertos de la cubierta
del velero perfumado de emociones, que ella era…

y así, todavía me llega
como los peces o las alegrías pequeñas
en sus setecientas treinta y nueve maneras

-riela 488-

los labios del agua


 “NO traspongáis los flancos de esta muchacha jubilosa
o vería en vuestros rostros
el estúpido idioma de las ranas heridas.
Vedle los párpados”
Atilio Storey Richardson.

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-¿por qué los labios del agua
pincelan siempre la leve prisa, con la cual el deseo cruje
a los besos, como si fuesen instrumentos musicales de algún artista?

-¿por qué mejor, no me dejas abandonado
junto a este mar que ya aprendió a deletrear tu nombre de ola?

ay amor… pero nunca los jueves
porque la mañana esta muy blanca y si llueve
me quedo atrapado en mi infancia, mirando trenes

bien que mía, la culpa de quererte
míos los besos olvidados, que el polvo cubre junto a la fuente
míos aquellos blancos lirios, en dulce intento por perfumar tu frente

-451 riada-

entre hilitos de niebla


“CÁLIDAS impalpables del verano que zumba carnicero. Ni rosas
ni arcángeles: muchachas del país, adivinas
del hombre, y algo más que el calor centelleante,
algo más, algo más que estas ramas flexibles
que saben lo que saben como sabe la tierra”
Gonzalo Rojas.

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mientras la luz dibujaba sus laberintos
entre la espesura de la lluvia

yo te miraba desde lo claroscuro de unas palmeras distantes
y la tímida ebriedad que mantienen las siemprevivas

te miraba…
buscándome entre los abismos
donde se extraviaron los últimos soles

y desde donde aún flotan, pequeñas lunas de versos
que permanecen inconquistables

ya en la víspera de todo olvido
quiero asomarme al lujo del brillo de tu mirada

como el último de los privilegiados mortales
me adhiero duro, a la aventura de los albatros
entre el trópico de capricornio y ese lienzo infinito
donde juegas a hacer tus fogatas entre hilitos de niebla

-373 riada-

como espadas


“PODRÍA ser que todo comienzo
nos enseñe a despedirnos”
Valeria Pariso.

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revolcando en la hojarasca y tropezando entre las empalizadas
andan sin sus dosis diaria de acetaminofén, unas palabras
mías, detrás de la estructura virtual
de algún poema

y la infinitud que aprisiona más allá del silencio inofensivo
apenas alcanza, para contemplar soledades que aguardan

distantes y furtivas humaredas cobijan de cenizas unas quimeras
parecen los aplausos apurados de cien locos delirantes

hoy, de nuevo, quiero habitar en ese mármol gris de las estatuas
en su piel de siglos y en esas alas desplegadas, como espadas

-riela 262-