de marrón a pelota


“TY Cobb vivía fuera del terreno como si deseara vivir por siempre,
pero dentro del terreno vivía como si fuera su último día.”
Branch Rickey

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en caracas
en la esquina marrón a pelota

nos ajamos
para después correr a empaparnos
en las esferas que nos sobraban de la lluvia

y volveríamos
pausadamente, cualquier otro día

como la mies de cualquier otro marzo
con las pupilas incendiadas de los colores
de los setecientos treinta y nueve pájaros
en cuyas alas, alguna vez revolotearon
los juegos pequeños y las pelotas de goma,
las carreras llenas de bases de cartón
y esa taquicardia de la ropa mojada
que nos vistió la niñez, de béisbol

-228 riada-

dos


“A la 1:30
corro a arañar
el polvo de un buzón
vacío.

A la 1:31
subo las cuatro plantas
con el alma
cada vez más vacía
y las uñas,
cada vez más
sucias.”
Eva Vaz.

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dos, son un público numeroso
y educado, si así se pretende…

dos, los que siembran los fragmentos
de un tratado de almendras y caracolas
y luego simplemente, se repliegan a la memoria

dos, los que bastan
para la proclamación del amor

sin tocarse – sin fechas – sin frenos
luego hablan – escriben – dicen – se informan

y regresan justo a tiempo, para absorber los excesos
cuando apenas germina debajo del agua, el incendio de dudas
que siempre nos llega, sin un sello postal

 

-riela 150-

por la música country pop


“ELLA sería
de nuevo
simplemente maria:
uno de mis caramelos,
una palabra sin frenos
directo a un precipicio,
un atajo en el desierto
para uso exclusivo
de exquisitos camellos,
una hoja muy alta
y flaca
carente de punta,
total desmesura
bajo la luna plana,
otro dolor en el pecho,
un descolorido escalpelo…”
Ángel Valles C.

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si no fuese por este temor calamitoso
de quedar cautivado, yo viviría en algún suburbio de su pezón
o en ese apartamento, perfectamente amoblado de su labio inferior
como un ilegal perdido, indeleble y desorientado
o quizás, solo me quedaría en la talla de su ropa interior
como un item altamente sofisticado

si no fuese por mi mano soñando escarbar en la risa de su púbica inquietud
si no fuese por sus fotografías sobre los estantes vacíos de mi cuarto
y por los ganchos de mi ropa, regados sin remedio para el desvelo

si no fuese por la música country pop de carrie underwood,
por los fósforos sangrantes en la mesa junto al papel y lápiz del vuelo
o por el peligro de dormir un día con su húmeda oquedad,
por su fluorescente caricia plana, como un mapa de oklahoma
y por los duraznos en su pecho de nimbo primordial

si no fuese por la ardiente lentitud ausente de su boca…

-riela 130-

federica y lola


“EL Mar
juega con la Botella
la desnuda
la enreda entre sus patas azules
le da vueltas”
Ana María Iza.

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me paseabas y mostrabas la misma ciudad sureña de siempre,
con tu alegría rozando mi ropa y tu estrategia
del beso y asombro de siempre…

-antes que el mall -me decías- aquí estaba la embotelladora
de sueños y más allá el bar “streap tease”,
donde bailaban federica y lola

y me enseñabas tu pecho

yo todavía construyo y reconstruyo
y algo de ti, aún anda salivando en mi boca

las desveladas manos de obrero que tengo
todavía sostienen los fósforos
que me alumbraron al pozo
de tus pupilas rurales

bendita tu cinta transportadora de besos
benditas las ruinas y la maleza de entonces
benditos los puentes caídos y las tuberías rotas

y bendito sea este día que deshoja conmigo
tu hilarante sonrisa aún vestida de rojo

-64 riada-