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718 riada


“¿CURSI yo?

Cursi la noche de Cancún, imitadora no oficial de tus ojos
Cursi el hilo de grana, tibio símil de tus labios

Y el trinar de sinsontes que suplanta los arpegios de tu voz
Y las bíblicas gacelas, hologramas humildes de tus pechos

¿Cursi yo?

Cursi tú
Dueña de prodigios”
Oscar Cortés Tapia.

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que hoy, ya no nos duela más el tiempo guardado en recuerdos
ni esa luna abotonando manchas en las ventanas
de tanto invierno

que te muestren la caja donde cenicienta guarda sus zapatos viejos
y nos pongan las mismas canciones de sabina
pero en blanco y negro

que hoy me inviten al paladar extranjero de tantas musas olvidadas
y a ti, que te sirvan copas de vino con colores
más tintos que palabras

a mí, que me perdonen tanta idiotez sostenida a mi costado izquierdo
y a ti que hoy te enamoren, con dosis telúricas
de hermosas rimas y versos

que hoy nos amen, con esa terquedad absoluta que muestran las olas
con esa dura insolencia del ingrávido vuelo
de la luz sobre las sombras

-718 riada-

644 riada


YA he llevado esta piel antes
mientras fui mi padre
ya he cantado esta canción antes
mientras fui mi madre
ya he sostenido esta mariposa antes
en la palma de mi mano
mientras fui mi hijo

pero este poema siempre sera el otro poema
no el que quisiera escribir”
Leons Briedis.

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tan breves,
unas caricias se hacen fiebre entre dos sombras
que no se encuentran

dulcemente,
se van dejando quitar la ropa
y al fragor, las tangentes pequeñas, secretean

a bajorrelieve,
unos gramos de ansias luminosas
se estiran, simulando ser esferas tendidas en cuerdas

treinta y nueve
segundos, persiguiendo lívidas gotas
debajo de su “presunta inocencia”, y ya merodea

este: yo culpable, señora…

-644 riada-

riela 636


“LO que yo no quiero
es darte palabras de ensueño,
ni propagar imagen con mis labios
en tu frente, ni con mi beso”
Vicente Aleixandre.

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la miraba
con esa fascinación que se revela ante un cuerpo de agua
y la hice mía, sin dudar un segundo de la densidad abismal
de una duda, ya patentada…

ahora me contaré solo
mirando de cara a las certezas desde este muro de palabras

y en el secreto que sostienen a unos pájaros
la libero hoy, al verso furtivo que otro día la trajo

la música de este domingo diecisiete,
ahora domina la fuente prosaica de veces en que la amé
pintando nubes blancas sobre su rostro poblado de amaneceres únicos

como nudos adheridos a unos presagios de luces
fuimos ofrendas pactadas a la sombra de un gran incendio

-riela 636-

riela 617


“AHORA duelen sus poemas en mi cuerpo‚
algo de mí que en él se reconoce hasta quebrar la imagen
de todo lo que fui”
Chantal Maillard.

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la palabra se va y regresa vacía
herida y yerta sobre la vértebra metálica de la poesía

versos que se pierden en sombras donde la noche dobla las esquinas

este afán de huir curiosamente hasta la metástasis del alba
este salpicar tan temprano de la luz

-riela 617-

riela 592


 

“ME colmé de atavíos nocturnales para hallarte.

Te vi pasar por el ángulo justo
donde se parten el tiempo y las memorias”
Teresa Palazzo Conti.

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dos lluvias más allá
de un lunar de su cuello vivo yo,
donde otros alguna vez navegaron y extraviaron

allí donde la lluvia, simplemente la delata
al comenzar el viaje oceánico
y luminoso de unas gotas

fiel filantropía, la de los besos derramados
bajo unas linternas, en los enseres
del agua de aquellos amaneceres

quien sabe sin en los prototipos de esos pájaros navegables
que en ella pululan desde la tiza, habrán esferas de ojos nostálgicos
de esos, que ahora circundan y cicatrizan a los vendavales del alma mía

y quien sabe si junto al fuego, ya en el ocaso de estos y de otros versos
sean sus manos, ya convertidas en sombras de frondosos árboles
las del manifiesto final, las que pinten las paredes de mi vida
con ese dulce y a veces trágico aroma suyo,
a trementina…

-riela 592-