letanías


“EN la humedad me amas
y eres azul en tus pezones. Hablas
suavemente en mis labios y regresas
a tu prisión en la melancolía”
Antonio-Gamoneda.

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para traducir los gestos que delatan la finitud de tu rostro,
yo me estrello contra ese oleaje de elocuencias que se enhebran
en tus resquicios verdes de ojos

en este idioma de mar;
tú eres la brava marea que propulsa los misterios

en ti terminan las hojarascas
de ti fluyen los barcos que escribo
y bajo la tierna tutela de una mirada tuya, yo me detengo

letanías
o simple desplome de tus convocatorias al estruendo marítimo
-yo no sé-

tú eres la mítica coincidencia en todas mis incertidumbres
la brizna que empuja las marionetas al borde blando del olvido

la trampa, el cerco, el dulce aliento
el quiebre total donde se fabrican los sueños míos…

-400 riada-

te llamé lluvia


“Y es todo lo que tengo
hasta dispensar el sueño de suelo probable
hasta que mis pies se claven
en el rostro de esta última flor”
Claudia Roquete Pinto.

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Te llamé lluvia
una mañana catastrófica de julio

y llegaste como un río perfectamente navegable
hasta mis manos

luego, te desvistieron de amaneceres unos dedos tan míos
como peces delgaditos que te subían y bajaban

recorrimos juntos
los colores inéditos de un alba

-397 riada-

gendarme de mi poesía


“SE va mi voz, que te hacía campana
cerrada a cuanto no somos nosotros.
Se van mis gestos, que se devanaban,
en lanzaderas, delante tus ojos.
Y se te va la mirada que entrega,
cuando te mira, el enebro y el olmo”
Gabriela Mistral.

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ahora sé que ya no contarás las estalactitas de mi techo
y borrarás de tu cuello esas cifras de mar
que emergieron de mi reloj de arena

mantendrás quizás, el tatuaje de escalva celta
que el enojo querrá borrar de tu muñeca izquierda

no serás calle navegada, marinera de formas interrogativas
ni aquel país de formas alargadas a la deriva
como escapando de estaciones densas

hay argumentos que el arte aborta como a botones sueltos
instantes acurrucados a la cintura del sueño
sin palabras que los sepan descifrar

irrenunciable borrón y cuenta nueva
pequeña pizarra de mis naufragios
zapato y gendarme de mi poesía

hoy de nada sirve la lluvia, ni aquellos “ich liebe dich”
esqueléticos y asmáticos que te hacían sonreír

-396 riada-

tirado al viento


“ESTOY aquí fuera, a mil millas de mi casa,
andando un camino en que otros hombres han sucumbido”
Bob Dylan

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llévame
que hoy nada me salve de ti

ni siquiera aquel reloj de harold crick,
tan viciado por un destino de dedos miserables,
de esos, que dan cuerda a los relojes en canciones de sabina

como en un viaje sin retorno, sin itinerarios
llévame al hombro que nada peso, que estoy inmóvil
y que para vencer soledades, a un solitario nunca le sobra
el previsto y secreto morral de los errores

sí… como a un error, pero llévame
dos lluvias más allá del sueño, que yo luego
te dejaré este lejano brillo de versos, tirado al viento

 

-376 riada-

cien motores


“DESPUÉS del rito y la tinta
debí recogerme la piel,
la muy torpe se emborracha
con la proximidad del eco”
Alicia Genovese

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ella llega
y acelera los minutos, en los relojes

se queda, y mi torpeza se revela
en artilugios y acuarelas de colores

en su mirada hay trenes
de esos mágicos, que nunca llegan a los andenes

en su voz, proliferan pájaros que descienden como aviones
y luego ascienden, como si tuviesen cien motores

-riela 357-

pinch hitter


 “LINDA boca por donde leve,
Su blancura muestra el marfil
Pie que encanta por ser tan breve
¡Ay que niñas tan dulces, las de este país!”
Guillermo Gómez – Rivera.

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quiero aprender a amontonar tus sentidos
y hacer piruetas con la trementina de tu nombre

encender fogatas en tus pupilas verdes y caer en tus abismos
quiero que se escuche tu aliento trepando mis noches

quiero es ser la hoja en cada una de tus ramas
decorar tu nostalgia con las profecías de una furia de besos

y ya nunca más, ser el “pinch hitter” en el roster de los pentagramas
musicales de las horas que vivo, para así pintarte siempre con versos

-351 riada-

las rodillas escritas


“PIENSO que hay poemas más grandes y extraños que cualquiera que hayamos conocido.
Me gustaría encontrarlos
Peter Boyle.

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eran otros los de antes

los que despertaban las casualidades del tiempo
soplando entre la niebla a la luz ausente de la noche

los que rompían sus miradas en la premura de las golondrinas
y sobre las rodillas escritas del mar

los que bailaban al pie de un dios invicto
mientras eos entonaba cantos limítrofes a esta canción
de ahora

-riela 320-