las estatuas de praga


“NO es extraño que Kafka soñara
con inacabables construcciones,
castillos infinitos o inaccesibles,
complejos como la Historia”
Emilio Martínez Eguren.

_______

-¿en qué riada amor mío,
la humedad de tu boca fue que se me hizo
tarde lluviosa?

tú pervives marinera entre las estatuas de praga
al viento, entre los pañuelos blancos
de jaroslav

-477 riada-

me mostró pájaros


“QUE vuelvan a fluir riachuelos desde tu mentón y deshielen los glaciales de mis manos. Nacimos para aullar al sol en estos veranos sin fin”
Yuliana Ortiz Ruano.

_______

ella cifraba sus pasos

la miré venir como a una espiga liviana
sobre el agua

me mostró pájaros y las ramas más grandes
que transitaban sus manos

y no supe entender ni la luz bajo la lámpara
sobre su mesita de noche…

ni cuando levitaba como la espuma
sobre el mar de mis enjambres de letras

-riela 454-

la música…


“ES como cuando una película acaba,
los nombres pasan desapercibidos,
la música de cierre termina extraviándose
en el sonido de los asientos
que se tornan vacíos”
Mario Morquencho León.

_______

la música se me hace agua redonda
bajo la vértebra húmeda de un beso suyo

el temblor distante de una estrella pequeñita
es el ala del ángel donde un dios escribió su nombre

y que después se hizo poema, sobre las limaduras
de los naufragios que perfuman la noche

-riela 438-

cauce presuroso


“DIME amarilla flor de araguaney
primavera quemada en la garganta del cristofué
¿dónde voló la luna a media sal
que rizaba la ola
fugaz?
¿qué se hizo? Navego hacia atrás
Caracas se ha dormido
lejos del mar”
Gloria Cepeda Vargas.

_______

tu cuerpo es el cauce presuroso
que yo aprendo a deletrear

desarmo tu marfil redondo
hasta el señuelo de la desnudez

y me quedas tú, exacta, entre la boca y la flor
-un roce apenas- mientras unos pájaros migran

abierta como una mano para que pase la arena
con los colores del mar hasta los arcos de tu pecho

-343 riada-

dos vivos silencios


“LLEVO al mundo como pendientes en mis orejas,
rozo con mis pestañas a los desconocidos,
beso manos de transeúntes
(hormigueo en los labios).
Que alguien me aborde,
soy el metro que esta ciudad jamás conoció”
Mayra Oyuela.

 

_______

mañana será el mar
la arena blanca, de nuevo
las sílabas barco de su cuerpo

su mano, ya sin un pañuelo
pero algo suyo me llevo
algo mío le dejo

me llevo dos vivos silencios
dos profundos verdes misterios
que en sus ojos elevaron los incendios

dejo a su oído el soplo de un verso
ansioso, como la ráfaga final del viento
esa que levanta la falda al frenesí de un beso

-riela 314-

cicatrizar al poema


“MI cactus ha muerto
Mi escritorio ha recuperado soberanía.
Mi taza de té ha vuelto arrepentida a su antiguo lugar
pero las autoridades cactáceas sospechan que tengo en la mira
comprar otro cactus para asesinarlo”
Juliane Ángeles.

_______

quiero ser noche
en una playa del país de tu seno izquierdo
ese lugar donde llegan para residir eternamente, los huracanes

en esa ancha ensenada
para el oleaje marítimo de tu risa
y desde donde tú te elevas, como espuma a los cántaros de nubes

más allá de los pueblos de ansias
de esas regiones capilares ya marcadas por el deseo
esa parte geográfica de tu cuerpo que aún no ha sido conquistada

ya no me bastas enarbolada
sobre la cima de las antorchas
de tus dos torres blancas como espejos de sal infinita

no me bastas plana
rendida y abierta como un puerto para mi festín de párpados
que te siguen, como el eco al sonido inútil

no me bastas adjetiva
como el pincel amarillo para marcar cataclismos
ni subjetiva, como aquel pacto entre el labio y la brasa
para cicatrizar al poema…

-281 riada-

pasar la página


¿SERÁ la rosa,
será tal vez el pétalo desnudo y transitorio?
Anjelamaría Dávila.

_______

puedo pasar la página
o hacerme lluvia y escampar en ti
mientras tú ordenas las horas que tiñen de colores
a los amaneceres

puedo reducir esas anchuras del tiempo
o sentarme a escribirte aplausos que parezcan versos
mientras tú regresas vestida de mar

puedo olvidar las otras voces,
esas que dan forma infinita a tu voz de primer día
mientras tú, despacio, te me haces hoja de otoño
entre las manos

-232 riada-