tu cuaderno


“MÍRAME aquí, pequeña, miserable,
todo dolor me vence, todo sueño;
mar, dame, dame el inefable empeño
de tornarme soberbia, inalcanzable.”
Alfonsina Storni.

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un cuaderno nos llega con sus títulos de neón
sin ni siquiera una frase mal pronunciada

con apenas un sueño hermoso ya escrito, sin palabras,
con las medidas apropiadas, impecable de instantes
para el ruido de tus pensamientos, para la frase de amor por definir
y para ese humo de recuerdos mínimos que ahora van de paso
-como van de paso los días invictos de tus anhelos-

si, por fin tenemos tu cuaderno nuevo, único, con esa alegría
que despiertan los tamarindos, con ese olor de la algarabía de van gogh

con las líneas aún frías para los ríos de tinta que se avecinan
y el volumen necesario para calcular y guardar noches hermosas,
tus noches amarillas, redactadas entre los girasoles de la abuela

hija, el tiempo sangrará en cada hoja y se te hará cicatrices
mientras acecha tu lápiz minucioso, el que ahora cojea ante un suspiro tuyo
que te anda merodeando y tartamudo, repasando tus sueños desvelados
de ya mujer…

-61 riada-

noche impune


EL tiempo es un animal cansado.
Un viejo truco de Dios
para creerse inmortal.

El tiempo es una cena que termina.
Un señor que no te quita la mirada.”
Leonardo Padrón

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-“quisiera ser capaz de entrar en la luz de las cosas que escribes,
ser capaz de parecerme más y más a tu letra i de inequívoco”

(ah, vaya palabras las tuyas ante la inocencia de unos versos
-dejados aquí-
sobre la mesa, junto al vaso vacío, tan secretamente)

-“yo quiero crecer –me decías- como luz de luna transoceánica
hasta tocar tus fronteras, tus consignas, tus locuras
navegar tu boca, soplar el pedestal de tus palabras
ser astilla despiadada -como el vidrio en tu pie de hace un mes-
y clavarme para siempre en tu orilla”

yo, que solo quiero acampar como una sombra esquelética
en la orilla de un sueño tuyo, para luego despertar con guirnaldas,
con fragmentos de lo que sea…
para multiplicar al sol en tus ojos y disemines tus colores

después, intentar vivir en una franja de tu nostalgia, de tu país, de tu risa
para coleccionar tus tardes de ensueño junto a las mías color naranja
sobre el techo más peligroso de la alegría

pero aquí la noche sigue impune, por enésima vez en tv “mujer bonita”
pienso en el aliento, seguramente a pepsi cola de julia roberts
y en tu puerto sobre mares del sur, de donde deben colgar pausadas
unas nubes, en las tardes donde quisiera sudar yo, estas palabras

ahora, ya es media mañana y en la distancia
per gessle me despierta con su invitación: “c´mon, join the joyride”
vaciándose desde un stereo también distante
mi pie más izquierdo (despierto antes que yo) sigue el tono de la melodía
y en medio de la letra hermosa
en inglés duro, me doy cuenta que te extraño

un, dos, tres cafés
sin encontrar la cucharita para el azúcar
escribo esto y de pronto, entre tú y yo, doy todo sueño por perdido

-3 riada-