lastre y burbujas


“SIEMPRE estás como ausente de la tarde. ¿Qué lago
invisible y lejano recogerá tu imagen?”
Francisco López Merino.

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de la misma mano
pero ajustada a la brevedad,
te ves victoriosa sobre tanto desorden

como las cosas que te sorprenden
y que solo tú entiendes, descarrilas todo
con una mirada

cierras tu dulzura de ojos
y te das cuenta que hoy toda la luz te pertenece

luego el suspiro que apenas te alcanza
para saborear el café

y así te vas, vestido abajo
convencida de un: “-sí, para siempre”
y con ese: “-esto tan hermoso que ocurre conmigo”

lastre y burbujas como mariposas amarillas por doquier
flores en la mano, eres la que acaricia las estrellas fugaces
y son aquellos recuerdos del tibio aliento, los que te rozan la cara

entonces miras a los otros: -los de bien allá-
los que solo han amado todo lo frío
y sonríes

 

-221 riada-

y te escribo versos…


EN este mundo inquieto, moderno, apresurado,
tomamos todo aquello que nuestro corazón deseaba -tú y yo,
y ahora las velas blancas de nuestro barco están arriadas
y agotada la carga del navío.
Oscar Wilde.

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para ver trepar mi amor por ti
como la hiedra y soñar, con inscribirme
en las páginas abiertas de tu cuerpo

luego vagar como un recuerdo,
como un ruido o como el viento

para que seas mi camino incierto,
mi sueño, mi locura y mi mejor secreto

ah, qué magnífica sustancia es la palabra
que te adorna de una suave y sutil melancolía
así como de luna, pa’ después alzar vuelo

para mirar cómo el viento manosea
los blandos bordes de la tarde, como sintetiza
en frases y oraciones, la danza de colores que descalzos
tiñen de asombro alegre, a tus ventanas de ojos

para contemplar cómo los árboles
ajenos de equinoccios, tocan los climas
afinando los ecos más duros de toda nostalgia
sin quemarse, como esos locos que atrapan estrellas con las manos

-158 riada-

vísteme de abismos


“TÚ no eres un vil copista, sino un poeta!”
Honoré de Balzac

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acomoda tu ancla
al lado mío
como si yo fuese un navío

marca todo con tu sombra
que yo quiero sucumbir en derrota
en la palidez oceánica de tus manos

vísteme de abismos
o desvísteme de exilios
no importa

ahora mírame
con el asombro de los sueños nuevos
o con la nostalgia de una pecera rota

-54 riada-