letanías


“EN la humedad me amas
y eres azul en tus pezones. Hablas
suavemente en mis labios y regresas
a tu prisión en la melancolía”
Antonio-Gamoneda.

_______

para traducir los gestos que delatan la finitud de tu rostro,
yo me estrello contra ese oleaje de elocuencias que se enhebran
en tus resquicios verdes de ojos

en este idioma de mar;
tú eres la brava marea que propulsa los misterios

en ti terminan las hojarascas
de ti fluyen los barcos que escribo
y bajo la tierna tutela de una mirada tuya, yo me detengo

letanías
o simple desplome de tus convocatorias al estruendo marítimo
-yo no sé-

tú eres la mítica coincidencia en todas mis incertidumbres
la brizna que empuja las marionetas al borde blando del olvido

la trampa, el cerco, el dulce aliento
el quiebre total donde se fabrican los sueños míos…

-400 riada-

veneno y calmante


“HE renunciado a ti. No era posible.
Fueron vapores de la fantasía;
son ficciones que a veces dan a lo inaccesible
una proximidad de lejanía”
Andrés Eloy Blanco.

_______

este amor…

ya no es como los amores de antes
cuando la ilusión paseaba de la mano, sin nubarrones negros
de tu casa a mi casa, silbando canciones eternas que ya no recuerdo

es dolor y a la vez un calmante
de todo lo vago, del ruido apagado en tu pensamiento
de tener que llevarte, como a un estandarte en contra del viento

me lleva del carbón al diamante
siguiendo las huellas de mis labios hasta tu veneno
así giras y gritas, yo rompo y aprendo hasta quedar sin aliento

-390 riada-

hijos de memorias


“YO decidí un largo viaje en abril, presuroso
sorprendí a la puerta con dos grandes maletas
Era el único huésped interesante, que hablaba a las cosas
salí con mi caja de insectos y la carpeta de códigos ancestrales
bajo el brazo, en las valijas llevaba alguna ropa
el resto fueron libros de viajes ya leídos, mi plan consistía
en repartirlos al azar. Por la noche abandoné la casa
anduve veinte años viajando en mi sombra, la primera experiencia
fue unirme a un grupo numeroso de gitanos que marchaban a Biblos”
Freddy Hernández Álvarez.

_______

refugio de lunas

promontorio de lenguas tergiversadas
en largos y estructurados quejidos

tan elástica es la absurda antigüedad de estos latidos
que poco a poco se han convertido en idiomas
que son como cantos a la soledad

son cien mil años de monos
diez mil años de hombres
-espantapájaros maléficos-
y un montón de dioses

tropezando, andando y deambulando juntos
para doler más veces, tic-tac eterno y duro

somos hijos de memorias
de viejas costumbres, largas y ruidosas
que golpean y que son golpeadas

navegantes de un cosmos
tras una estela desamparada y fría

somos los vertederos de nuestra propia angustia
que viaja como arena yugular y derramada

-riela 258-

a punta de palabras


“ESCUCHO el viento,
su nombre que viene desde la ruta del desierto cuando las caravanas
de menhires deslizaban sus almas blanquísimas y ya estabas, estábamos ahí.
Cuando todavía no teníamos designio de los ángeles ni rostro humano”
Norma Etcheverry.

_______

a punta de palabras,
tú naciste de nuevo en otro mayo
cuando venías de regreso en versos y nadie te esperaba

inmóvil, a pesar de las tempestades
como la niña que perdió todos sus creyones,
aprendiste que huir bajo la lluvia, es como quedarse

-¿y quién sabe, cuántas dudas son necesarias
para llegar a tener la edad, donde los sueños vienen con cerrojos
y contenedores metálicos para las lágrimas?

-256 riada-

la enramada oeste de tu pezón


“NO acaricies mis senos.
Son de greda los senos que te empeñas en ver como lirios morenos”
Juana de Ibarbourou.

_______

yo siempre presentí al sol
desde esa curvatura de tu seno izquierdo

con la torpe inocencia de los delirios
te he buscado desde que supe de catedrales y naufragios

ambiguo como la luz
sospechoso como el azar

pero con la alta definición del deseo en flor
te he esperado, como un animal sigiloso ante el abismo

con mis bolsillos repletos de tamarindos
a la sombra de la enramada oeste de tu pezón

-255 riada-

de marrón a pelota


“TY Cobb vivía fuera del terreno como si deseara vivir por siempre,
pero dentro del terreno vivía como si fuera su último día”
Branch Rickey.

_______

en caracas
en la esquina marrón a pelota

nos ajamos
para después correr a empaparnos
en las esferas que nos sobraban de la lluvia

y volveríamos
pausadamente, cualquier otro día

como la mies de cualquier otro marzo
con las pupilas incendiadas de los colores
de los setecientos treinta y nueve pájaros
en cuyas alas, alguna vez revolotearon
los juegos pequeños y las pelotas de goma,
las carreras llenas de bases de cartón
y esa taquicardia de la ropa mojada
que nos vistió la niñez, de béisbol

-228 riada-