indescifrables


“DE los innumerables escalones
que conducen a mi corazón
él subió tan sólo
quizás dos o tres”.
Yosano Akiko.

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amor mío…

-¿cuántos despertares se nos quedaron dormidos
en el vendaval de recuerdos, ya convertidos en lunas?

no es la palabra que golpea, la que hiere y duele
sino los resplandores fugados tras la ciega herida

-¿habrá algún planeta sin ventanas ni puertas
donde los pájaros en vuelo se hagan indescifrables?

-¿quién salva al adjetivo en pleno incendio de voces,
el loco o el mentiroso?

-¿por qué la piedra contra la puntual honestidad del verso?

-riela 264-

la fantasía de tu boca


“NAVEGABAN retazos de la noche.
Aún no era hora de despertar, y despertamos.”
Selva Casal

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ay amor

pon tu estrella más en alto
que yo quiero, es llamarte “antorcha”
sin la parcialidad, ni la pulcritud de tanto mueble acomodado

y después quizás, sucumbir al ocaso
contigo hasta la etimología de las calizas
en ese extraño idioma de bosque, que ahora tiene la lluvia

en tu vuelo, déjame ser la rama sobre las aristas
mas blandas de las palabras, que irrumpen al tibio aleteo
de esta inconfesable nostalgia de pez, que sonríe mientras fuma

después de un “te amo” flaco y prolongado
sobre las astillas danzantes del deseo, quiero estrenar el ruido
de la rotura de tanto hilo elástico, que te sostiene en la transparencia

y que seas tú, el último silbido del vapor en estas confesadas ganas
que llegan para empapar las horas blancas, en las que nunca
nunca, nunca se me hace texto, la fantasía de tu boca

-247 riada-

más allá del ruido


“ESTAS paredes ya no existen
y aún ocupan un lugar.
Cruzamos puertas, soportes, soleras,
y aún los olores desaparecidos
están allí con los derrumbes de este tiempo”.
Rafael José Álvarez.

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más allá de la luz
mucho más allá del ruido
-cerca de nosotros-

sobre el litoral de la primera página
del libro sin autor, sin figuras
ni palabras

se asoma el croquis del viaje final

itinerario desolado
el del amor colgado de un labio
desde los tiempos de la erosión del agua

-riela 244-

los textos de aventuras


“QUÉ gloria,
qué majestad,
qué torpe reino.”
Alberto Barrera Tyszka.

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como en un libro de relatos fantásticos,
ella me regala su patio de tomates y de paltas
y todo se abre y estalla en mis noches más blandas

así como al ciego azar de los átomos,
como la tenue llovizna sobre el césped,
como la astilla a la proximidad de la hoguera

pero todo, con ese entusiasmo calculado
y con el estruendo de las palabras distantes
que se aplauden a sí mismas

es ese regocijo, casi geométrico
que tienen los textos de aventuras

-riela 240-

la piel andada


“EN las noches,
el mármol frágil de su silencio,
el preciado tatuaje, los trazos limpios
(han ahogado la luz
a la orilla; en la arena)
sobre la imagen tersa,
sobre la ofrenda inmóvil
de las praderas.”
Coral Bracho.

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devuélveme la piel andada
para nunca más volver a borrarla

mírate al espejo
desviste despacio esa estructura de tus abismos
para el vértigo hermoso bajo la ebriedad
de la lluvia

permite que te escriba, de nuevo
un poema a lo largo de tu pierna izquierda

sin que te duela
y que igual que los anteriores
termine en el dedo más largo de tu otro pie
con aquel: “para siempre”

-226 riada-

los monitores del planeta


“A esa mujer la lleva el viento
pero no parece importarle
ni tampoco la ráfaga o el ruido
que deja tras de sí”
Montserrat Martínez Cobo

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hace años
que el océano de sus ojos, se poetiza al límite

y sin embargo,
la terca chimenea que estrena olas
y mareas sobre la misma alfombra, luce tan lejana

no vislumbra el calor
de la fantasía en esos amores eternos
que sobreviven abrazados al verso

suspiro y silencio
como el único gesto, y su mirada trasciende
en los monitores del planeta

-riela 175-