como los temblores


“SIN embargo
hoy no estás y eso si es insalvable
es una nueva mutación del dolor”
Rocío Soria.

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de su mirada salta la metáfora
que hace cantos de los golpes de la lluvia

tan urgente como los temblores
o lentamente, como el viaje del árbol hasta la nube

cuesta arriba, como el pétalo en alas del viento hasta la nube
cuesta abajo, hasta amanecer de cara al mar, como los barcos que se minimizan

 

-riela 423-

la cara del poema


“AZUL a la deriva.
No hay duelo en los semáforos que guardan el camino
ni un abeto en tu puerta todavía”
Antonio Cisneros.

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desde entonces como quien brega
y ya no encuentra,
te acercas

rasgando la música de mis paredes
llegas sin certezas
ni reglas

golpeando fuerte al montón de mis desasosiegos
siempre tú, la que cierra el párpado sangrante
en la cara del poema

-414 riada-

la simetría del viaje


“LO más negro que hay
donde hundir la mano
es la miseria del mundo”
Lars Huldén.

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para llenar de lluvias mías a tu pecho
de musa extranjera

sígueme una vez más, como el aroma al vuelo
nocturno de las tormentas

que para simplificar las tardes, yo me hago hojas,
y me riego por mar y tierras

hasta alcanzar la simetría del viaje, ese que a ti te adorna
y te viste de mujer, marinera…

-401 riada-

canciones de sabina


“ÉL le regala su último adiós
La despide con la mirada envejecida
como quien ha visto tanto amanecer a su lado
que conoce todas las noches de su cuerpo”
Georgina Ramirez.

 

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me preguntas la marca y el modelo original
de esos pájaros que modulan
canciones de sabina…

y más me gustan tus mitades exactas de 60%
de cualquier total

cuando cribas sobre el mapa de portugal, tus hebras de hembra
y relucen las estaciones para surtir de tus formas
al ruido de las mareas

me gustas cuando sujetas tu cabello
mientras exploras esos territorios alucinantes
a centímetros del beso

cuando se dilatan
las casualidades irrompibles de tus vuelos

y como los navíos
emprendes ese extraño viaje entre las escaramuzas
que entrelazan la tarde con el rostro pirotécnico
de la noche

 

-398 riada-

gendarme de mi poesía


“SE va mi voz, que te hacía campana
cerrada a cuanto no somos nosotros.
Se van mis gestos, que se devanaban,
en lanzaderas, delante tus ojos.
Y se te va la mirada que entrega,
cuando te mira, el enebro y el olmo”
Gabriela Mistral.

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ahora sé que ya no contarás las estalactitas de mi techo
y borrarás de tu cuello esas cifras de mar
que emergieron de mi reloj de arena

mantendrás quizás, el tatuaje de escalva celta
que el enojo querrá borrar de tu muñeca izquierda

no serás calle navegada, marinera de formas interrogativas
ni aquel país de formas alargadas a la deriva
como escapando de estaciones densas

hay argumentos que el arte aborta como a botones sueltos
instantes acurrucados a la cintura del sueño
sin palabras que los sepan descifrar

irrenunciable borrón y cuenta nueva
pequeña pizarra de mis naufragios
zapato y gendarme de mi poesía

hoy de nada sirve la lluvia, ni aquellos “ich liebe dich”
esqueléticos y asmáticos que te hacían sonreír

-396 riada-

franja de versos


“LA poesía es como el viento,
o como el fuego, o como el mar.
Hace vibrar árboles, ropas,
abrasa espigas, hojas secas,
acuna en su oleaje
los objetos que duermen en la playa”
José Hierro.

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y vuelvo a caminar por rielas
difusas, sobre los comicios que el mar arroja…
ese lecho hermoso de palabras, ese torrente adherido al alma

-¿será que todo en ti, me delata?

-¿será esta hambruna de ojos derribando pájaros
que el propósito azaroso busca y alcanza, para no errar
tanta franja improvisada de versos?

yo tengo trampas de fuego para atrapar tu única araña de besos
guardo códigos secretos que liberan tanto deseo imperfecto
y cuido en momentos escritos, lo que el tiempo erosiona

-395 riada-

ráfagas de estaño


“HAY trenes que se empacan en maletas
aviones que se guardan en sombreros,
barcos que se doblan en pañuelos
y carrozas que se calzan con los guantes.

Las estaciones, en cambio, no caben,
no caben”
Marcela Rosales.

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su nombre tiene ese nivel de acrobacia
que a mí me adormece sobre el costado más lindo
de sus peripecias

su belleza es la que flota de los fríos retratos
en mis paredes

ella es tan peligrosa, como esos torpes arrebatos,
tan impredecibles que muestran los locos
bajo la luna llena

ella es la dueña de mis ráfagas de estaño

la de las suaves manos que juntan y pulsan cometas y diccionarios,
la de la aleación perfecta que llega y perfuma con su presencia
al refugio de mis recuerdos, ya convertido para ella
en simples ráfagas de versos y frases

-riela 378-